Fragmento de “La mariposa de obsidiana” de Juan Bolea
“Su alma no es inmortal, Horacio. Si su espíritu yace a ras de suelo, sin alcanzar las nubes de sus sueños, si es contingente y larval, como las brasas de una hoguera apagada, se debe a que la luz no ha llegado aún a iluminar su rencor. Piensa que no es quien fue, y distribuye culpas porque nunca aceptó que el disparo que lo mutiló le haría más fuerte, y que, de la misma manera que la pólvora, además de herir, cauteriza, templaría y maduraría su alma y su voz. Que son melancólicas, y se compadecen en la sombra. Que son generosas, hasta confundir el valor con la temeridad. A la luz de la luna, Horacio, su voz suena como la corriente de un río, y por eso su alma brilla como la de un detective.”